jueves, noviembre 01, 2012

No saben, no contestan

Hemos llegado a un punto en este país nuestro en el  que, el gobierno PP de la nación, ni sabe gestionar la crisis (¡bien que prometía lo contrario!), ni sabe escuchar a la ciudadanía, ni sabe por tanto leer una partitura elemental: si la calle y las encuestas rechazan esta forma de hacer, la mayoría parlamentaria conseguida hace casi un año está largamente superada por la realidad del pueblo, sustancia de la democracia.

De nada vale que el gobierno se escude sólo y exclusivamente en la pretendida herencia recibida. Tod@s sabemos que el último año y medio de gobierno PSOE fue en buena medida impropio de las letras centrales de sus siglas, lo cual pagó y paga aún en las urnas. Lo que no debe pagar nadie ajeno a quien lo produce es el cúmulo de despropósitos sociales del actual gobierno ultra conservador del PP. En las últimas tres décadas y media no hay parangón alguno de gestión tan nefasta para la ciudadanía. Y esto sí es de la responsabilidad exclusiva del partido de la calle Génova. 

El brutal deterioro de la calidad de vida y los casi seis millones de parad@s, sólo tienen una salida natural: consultar al pueblo, porque aquí y ahora y de aquí en adelante, el tiempo de l@s ciudadan@s es más claro que nunca. Si el presidente Rajoy no quiere adelantar elecciones, un referéndum que apruebe o no las medidas más controvertidas de su gestión se hace imprescindible. Después, según el resultado, se vería.

Porque no es de recibo que Rajoy llegue a admitir (gran error político) que la realidad económica le ha cambiado el programa. Es impresentable que asuma públicamente, aun de manera tácita, que los agazapados poderes financieros son los que ordenan el planeta y dirigen la política. Al menos, la de los partidos afines a este sistema antisocial y enfermo hasta las cejas. 

Debería ser justo al contrario, en una democracia sana: la política, emanada de la urnas, ha de velar por que los movimientos del gran dinero no sean negativos, sino positivos, para la relativa igualdad en libertad. 

No saben, no contestan. Hasta que no tengan más remedio. El otoño, aunque lluvioso, se presenta socialmente calentito.

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