sábado, marzo 17, 2012

El 25 de marzo, se juega algo más que el gobierno andaluz

El PP ganó el 20 de noviembre por mayoría absoluta. Sin incrementar sus resultados de 2008, sino simplemente capitalizando el desgaste del PSOE debido al empecinamiento de Zapatero en gestionar la crisis con medidas lejanas al ideario socialista, en vez de adelantar las elecciones a junio de 2010. Ahora, sólo tres meses después de iniciarse el gobierno de Rajoy, hay pendientes unas elecciones autonómicas el próximo día 25 en Asturias y Andalucía.

Las primeras, según todas las encuestas aparecidas,  presentan una foto fija del desgaste acelerado del PP en su labor desde Moncloa (una pedrada en la frente de los trabajadores) y en sus deslices como el de las intervenciones callejeras en Valencia y, sobre todo, el copago (multipago, en mi opinión) sanitario en Catalunya. En Asturias, pues, parece que el socialismo le devolverá la moneda al conservadurismo. Y exactamente por el mismo elemento precipitador por el que cayó estrepitosamente el 20N, el mal hacer del gobierno más que el buen hacer propio.

Porque, en estos tres meses, el PSOE sigue desdibujado, a trompicones (aun con un Rubalcaba que merece el reconocimiento de tesón y trabajo), con una semifinal -en realidad- ganada por los rubalcabistas en Sevilla y otra semifinal ganada por Tomás Gómez (no sé si chaconista de verdad o no) en Madrid. Pero con una verdadera final pendiente cuando comience a calentarse el patio socialista. Primero con la Conferencia de este verano en que se dilucidarán ideario y modelo de partido, incluyendo la posibilidad de desaparición de la rancia democracia delegativa y sustituyéndola por la democracia pura directa. Y después y en función de los resultados de dicha Conferencia, con la catarata de acontecimientos que podrían propiciar hasta un congreso federal extraordinario y, en todo caso, con unas primarias a cara de perro por la candidatura a la presidencia del gobierno de la nación. 

Con esta desazón del PSOE en lucha con sus intestinos, lo de Asturias, en efecto, es casi exclusivamente  (sin olvidarse del sin sentido de Cascos) la derivada primera del inexorable plano inclinado en el que el PP se ha instalado al gestionar la crisis en clave conservadora. Lo cual es mucho más coherente con su ideología, por cierto, que lo que hicieron los socialistas desde mayo de 2010 y hasta que dejaron el gobierno del estado, que fue algo contra natura.

Pero, en Andalucía, el gobierno del PSOE-A viene dejando un rastro de falta de credibilidad que, a fin de cuentas, compite al día de hoy con la asimismo tara de crédito del PP y, por tanto, de su representante andaluz, Javier Arenas. La prueba del nueve de esta situación es la clamorosa ausencia del candidato conservador en el debate de Canal Sur. 

Así las cosas, Andalucía parece un punto de inflexión en la política española. Si gobierna Griñán (obviamente con el apoyo de IU), Rubalcaba respira y Chacón tanto o más. Y el PP oficializa su caída sin precedentes, sólo tres meses después de estrenarse en el gobierno.

Pero si el que preside es Arenas, entonces el PP brinca con fuerza y quizás contrarreste en cierta medida el efecto social de la huelga general del próximo 29. Y pierden, no sólo Grinán y todos sus incondicionales, sino Rubalcaba y Chacón. Un lío. Sin desestimar que los propios sindicatos tendrían un caldo de cultivo diferente para el día 29, dependiendo de dichos resultados andaluces.




No hay comentarios:

Publicar un comentario