La aparición del affair Gordillo en el programa de debate de mayor audiencia de España, en prime time, 22 horas, un sábado, durante dos horas seguidas (Tele 5, El Gran Debate), ha sido la guinda de varios días de gran cobertura en prensa, radio y televisión.
Por tanto, quiero dejarlo claro desde un principio, ya se ha cumplido sobradamente el objetivo general del alcalde de Marinaleda y sus correligionarios sindicales: irrumpir en la agenda de los medios informativos de manera estelar, y así estimular la comparativa de los ciudadanos entre el asunto de los supermercados y los grandes e increíbles desmanes financieros en este país. Para así mostrar con ello a toda España, dentro de ese objetivo citado, que lo segundo lleva a lo primero, que esta ruina social española tiene sobre todo su origen en esa enorme falla y exacerbación del sistema y en las proclividades e injusticias del gobierno central sustentado por el PP.
El intento por parte del gobierno de la nación de llevar este asunto a la dicotomía legal/ilegal, ha quedado, pues, desbordado. Esa no parece claro que sea la cuestión de más peso, en términos de opinión pública. Pero es que, por añadidura y aunque así fuera, las encuestas recientes realizadas por varios medios de comunicación dejan meridianamente claro que la mayoría de los españoles consultados en sendas muestras representativas, apoya con mayor o menor intensidad la acción organizada por el diputado y alcalde andaluz. La encuesta mostrada en El Gran Debate anoche no me parece muy fiable, pues es palmario que propicia, con el texto de la primera pregunta, un sesgo en la respuesta no sólo a ésta sino a la segunda cuestión dirigida a la muestra consultada.
Así, si bien en un primer momento, elevando la conducta de Gordillo y sus colegas a la categoría de gran noticia universal, el gobierno del PP logró eclipsar relativamente los resultados convergentes de su nefasta gestión y de la severa patología del paradigma, al día de hoy estas dos disfunciones sociales están, más que nunca, en las conversaciones de los ciudadanos. La torpeza con la que este gobierno maneja no sólo la vida de sus administrados sino también -y más en concreto- la comunicación con éstos, queda ayudada con la portada del último viernes del diario que le es ideológicamente afín, ABC, el cual entró como elefante en cacharrería contra el diputado de IU, Gaspar Llamazares, debido al apoyo de éste a su compañero Sánchez Gordillo en lo referido a este mentado asunto. En El Gran Debate, donde apareció Llamazares (que sale muy reforzado con este asunto, para el público de izquierda), el periódico conservador tuvo su oportunidad por teléfono a través del responsable de su sección "España", el cual, con un discurso impropio de la imparcialidad periodística, dejó en evidencia profesional a él y a su empresa.
Gordillo lanzó variadas e impactantes frases a lo largo del programa. Permítaseme extraer tres en concreto: a) "No somos de extrema izquierda, somos de extrema necesidad"; b) "Yo creo que el PSOE y el PP son la misma cosa, dos caras de la misma moneda"; c) "Que salgamos a la calle, que digamos basta, que nos están pisoteando".
En fin, creo que Sánchez Gordillo además le ha hecho un boquete al PSOE que, falto de reflejos, ha atacado el comportamiento del diputado y alcalde de IU. Cree Rubalcaba, de verdad, que con unas clases media y baja crispadas, su discurso coincidente con el del PP respecto a Gordillo le posiciona en socialista y le va a dar algún voto? Pienso que justo todo lo contrario. Ha tenido una magnífica oportunidad para, con todos los matices que hubiese querido, dejar claro que el paradigma capitalista no es ni secante ni tangente al socialismo. Pero, el PSOE, parece andar desde hace tiempo perdido en batallas de poder interno y absolutamente distanciado de lo que, en verdad, quiere una importante mayoría de sus militantes y de sus votantes potenciales.
En definitiva, la acción de Sánchez Gordillo y sus compañeros ha movido -y cómo- al ciudadano progresista. A partir de ahora, preveo que las cosas no van a ser igual. El gobierno vive ya para defenderse de una vorágine ciudadana que, día a día, va dejando en minoría real la mayoría parlamentaria del PP.
Por tanto, quiero dejarlo claro desde un principio, ya se ha cumplido sobradamente el objetivo general del alcalde de Marinaleda y sus correligionarios sindicales: irrumpir en la agenda de los medios informativos de manera estelar, y así estimular la comparativa de los ciudadanos entre el asunto de los supermercados y los grandes e increíbles desmanes financieros en este país. Para así mostrar con ello a toda España, dentro de ese objetivo citado, que lo segundo lleva a lo primero, que esta ruina social española tiene sobre todo su origen en esa enorme falla y exacerbación del sistema y en las proclividades e injusticias del gobierno central sustentado por el PP.
El intento por parte del gobierno de la nación de llevar este asunto a la dicotomía legal/ilegal, ha quedado, pues, desbordado. Esa no parece claro que sea la cuestión de más peso, en términos de opinión pública. Pero es que, por añadidura y aunque así fuera, las encuestas recientes realizadas por varios medios de comunicación dejan meridianamente claro que la mayoría de los españoles consultados en sendas muestras representativas, apoya con mayor o menor intensidad la acción organizada por el diputado y alcalde andaluz. La encuesta mostrada en El Gran Debate anoche no me parece muy fiable, pues es palmario que propicia, con el texto de la primera pregunta, un sesgo en la respuesta no sólo a ésta sino a la segunda cuestión dirigida a la muestra consultada.
Así, si bien en un primer momento, elevando la conducta de Gordillo y sus colegas a la categoría de gran noticia universal, el gobierno del PP logró eclipsar relativamente los resultados convergentes de su nefasta gestión y de la severa patología del paradigma, al día de hoy estas dos disfunciones sociales están, más que nunca, en las conversaciones de los ciudadanos. La torpeza con la que este gobierno maneja no sólo la vida de sus administrados sino también -y más en concreto- la comunicación con éstos, queda ayudada con la portada del último viernes del diario que le es ideológicamente afín, ABC, el cual entró como elefante en cacharrería contra el diputado de IU, Gaspar Llamazares, debido al apoyo de éste a su compañero Sánchez Gordillo en lo referido a este mentado asunto. En El Gran Debate, donde apareció Llamazares (que sale muy reforzado con este asunto, para el público de izquierda), el periódico conservador tuvo su oportunidad por teléfono a través del responsable de su sección "España", el cual, con un discurso impropio de la imparcialidad periodística, dejó en evidencia profesional a él y a su empresa.
Gordillo lanzó variadas e impactantes frases a lo largo del programa. Permítaseme extraer tres en concreto: a) "No somos de extrema izquierda, somos de extrema necesidad"; b) "Yo creo que el PSOE y el PP son la misma cosa, dos caras de la misma moneda"; c) "Que salgamos a la calle, que digamos basta, que nos están pisoteando".
En fin, creo que Sánchez Gordillo además le ha hecho un boquete al PSOE que, falto de reflejos, ha atacado el comportamiento del diputado y alcalde de IU. Cree Rubalcaba, de verdad, que con unas clases media y baja crispadas, su discurso coincidente con el del PP respecto a Gordillo le posiciona en socialista y le va a dar algún voto? Pienso que justo todo lo contrario. Ha tenido una magnífica oportunidad para, con todos los matices que hubiese querido, dejar claro que el paradigma capitalista no es ni secante ni tangente al socialismo. Pero, el PSOE, parece andar desde hace tiempo perdido en batallas de poder interno y absolutamente distanciado de lo que, en verdad, quiere una importante mayoría de sus militantes y de sus votantes potenciales.
En definitiva, la acción de Sánchez Gordillo y sus compañeros ha movido -y cómo- al ciudadano progresista. A partir de ahora, preveo que las cosas no van a ser igual. El gobierno vive ya para defenderse de una vorágine ciudadana que, día a día, va dejando en minoría real la mayoría parlamentaria del PP.
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