sábado, marzo 03, 2012

El PSOE necesita más democracia


Siempre he sostenido que no hay de verdad libertad sin una notable igualdad, y que tampoco hay posibilidad de igualdad sin al menos una relativa libertad (la entrecomillada del muy imperfecto sistema en que vivimos y soportamos). Desde las primeras elecciones democráticas españolas tras la dictadura franquista, hace tres decenios y medio, libertad y democracia, las dos caras de la misma moneda del ser humano civilizado, han ido progresando, más o menos y con parones y arreones.

Pero, mientras la ideología conservadora, aquí y en cualquier otro lugar del mundo democrático, se da en general por satisfecha con una moderada cantidad y calidad de dichos dos conceptos, desde las coordenadas progresistas de verdad el listón siempre debe quedar más alto. Y ello, por una razón sencilla pero medular: la izquierda nunca entenderá, como esbozo en el arranque de este escrito, que la libertad y la democracia sean profundas sin que la justicia social se incorpore de manera natural a todos y cada uno de los ciudadanos.

Por eso justamente, es desmoralizador que el PSOE, principal partido de la izquierda en nuestro país, propenda en su propia casa a la democracia delegativa, que cuando se envicia lleva a una tara democrática que poco tiene que ver con la buscada profundización de tan preciado concepto. En otras palabras, el socialismo español, en su conducta interna, no anda tan lejos de la derecha liderada por el PP. Sin embargo, ser socialista es, en primer lugar, ser el mayor demócrata. O no se es socialista. Naturalmente,   otras formaciones de la izquierda no se libran de un juicio similar, ni mucho menos, pero hoy me ocupo del PSOE en este punto.

Y lo hago porque acaba de celebrarse el congreso del PSM-PSOE con la revalidación de Tomás Gómez como Secretario General. Pues, como ya tengo escrito antes de dicho evento, aunque los vaivenes ideológicos de Gómez y su forma de gestionar el socialismo madrileño me han llevado a decantarme públicamente por la candidata perdedora, Pilar Sánchez Acera, ambos han sido cooptados en sus carreras. Gómez lo fue por Zapatero en 2007, aunque en 2010 ganó limpiamente unas primarias. Y Sánchez Acera por el equipo de Ferraz, cuartel general de Rubalcaba. Dicho lo cual, me congratula que el congreso que ha elegido hoy a Gómez haya aprobado la democracia directa como método (y espíritu) para futuros comicios internos.

¿En qué cabeza cabe que con esta jaula de grillos dentro del socialismo pueda haber una opción de gobernar? Por mucho canto de sirenas revolucionarias que haya, desde Ferraz, desde Callao (sede socialista madrileña), desde Andalucía (lo hubiera tenido fácil ahora mismo, pero así, imposible..), o desde cualquier otro lugar o federación, el resultado será el mismo: sin credibilidad para millones de ciudadanos, a perder. A perder continuamente, sin crisis o con crisis. A perder. Qué pena para un partido que lo fue todo hace bien poco. Y qué pena, sobre todo, para la mayoría del pueblo español, buena parte de ella desilusionada.

1 comentario:

  1. Esa trasnparencia interna (elección directa, perfiles para las listas ect) es el único camino para recuperar la credibilidad de la ciudadanía. Deben aparcar de una vez la #mesacamilla. Buen artículo

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