La comparecencia del presidente del gobierno ante los medios de comunicación a mediodía de este domingo, con intervención inicial y posteriores preguntas de l@s periodistas, entiendo que puede propiciar una seria reflexión que intento iniciar con este decálogo:
1) El presidente ha enganchado la esencia de su discurso de hoy con el que presentó en el Congreso de los Diputados el 19 de diciembre de 2011, al filo de su investidura, donde y cuando comenzó a dar pistas de lo que se nos venía encima.
2) Ha venido a decir, en este sentido, que él no miente porque está cumpliendo lo que, en esa época navideña, dijo que iba a hacer.
3) En la misma línea, se ha jactado de que en seis meses ha llevado a cabo una serie de reformas que considera imprescindibles para el crecimiento económico del país y la creación de empleo.
4) Ha estado en todo momento muy distante y prepotente, ha ido de sobrado, esto es, él y sus asesor@s parece que tomaron la decisión de que se presentase al ataque y no a la defensiva.
5) Ha ignorado (sorprendentemente, tampoco ningún periodista ha inquirido por ahí) que un mes antes y hacia atrás, minó el país de promesas electorales en las que decía que haría justo todo lo contrario de lo que está haciendo. Es palmario que Rajoy no ha entrado en ese jardín porque sabe que es terreno muy hostil para él y su partido. Es más incomprensible, reitero, que no hayan entrado los profesionales de la información. Nadie le ha hecho la gran pregunta: ¿Por qué ignora Vd. lo que dijo antes del 19 de diciembre, teniendo en cuenta que ese día aún no tenía el timón y por tanto la información era la misma que en campaña y precampaña?
6) Rajoy, de todas formas, creo que -impostación aparte- sabe que está poco menos que amortizado como presidente de un gobierno que no va ser capaz, según declaraciones propias, de rebajar el paro en toda la legislatura, pero sí de (incumpliendo sus promesas) estrechar más y más la calidad de vida de los ciudadanos.
7) Si con este panorama, el PSOE sigue amagando pero no dando, su secretario general no creo que llegue a tener oportunidad clara de ser el próximo candidato de su partido a la presidencia del gobierno. Además, como ya tengo escrito desde hace tiempo, ni él ni cualquier otr@ posible candidat@ que haya perdido clamorosamente en los dos últimos comicios de este país, deberían presentarse. Es tan elemental, que me cuesta creer que no se percaten de ello.
8) Esta crisis nos indica (esto, como es obvio, tampoco ha sabido o querido abordarlo periodista algun@ en la comparecencia dominical de Rajoy) que el paradigma sistémico está realmente roto, aunque formalmente se enmascare el deterioro. Siempre cabe el que, políticos avispados, se adelanten al estropicio y se unan a una vorágine ciudadana que, legal y civilizadamente, creo que más pronto que tarde impulsará una política descaradamente social y una democracia vacunada contra su propia perversión.
9) Partidos políticos, sindicatos y otros movimientos progresistas, en mi opinión no han de esperar más para armonizar una alternativa pacífica al mentado paradigma. Y quien no quiera anteponer este gran objetivo a sus objetivos domésticos, quedará invalidado. Aviso a navegantes. Esta crisis, al menos tiene algo muy bueno e importante (en línea con Einstein): puede y debe servir para alumbrar un país social y de derecho, con profunda democracia y donde los elementos malignos del actual sistema desaparezcan.
10) Dicho todo lo cual, la conferencia de prensa del presidente Rajoy ha estado bien preparada por su equipo, con algunas imperfecciones corregibles. Los periodistas, en general, me han defraudado. Espero que dentro de unos años, un evento mediático cuyo protagonista sea el primer ministro del país, tenga otras circunstancias y, de paso, más finura periodística.
Estoy de acuerdo con lo redactado, me quedaría con dos ideas: la lucha por una democracia vacunada contra su propia perversión y por las preguntas periodísticas "incómodas".
ResponderEliminar