Ya sabemos que la democracia representativa, en sociedades multitudinarias como las nuestras, es el sistema menos malo. Aunque lo dijera Churchill. Pero también sabemos y padecemos que su identificación y mezcla con el capitalismo produce enormes desigualdades e injusticias en el globo. Y consustancial a ello, en la corta vida de dicho capitalismo (sólo unos pocos siglos), ciertamente se han dado unas horrendas crisis sistémicas, verbigracia la actual, quizás -con la de 1929- la más gigantesca y probablemente, asimismo, la última por ser la que puede precipitar el final mismo del sistema.
Por ello, es necesario, urgentísimo, buscar una alternativa mejor. Y, por descontado, estoy hablando de una solución que pase por la democracia, nunca por dictadura alguna. Y que se abrace, de manera natural, a una intensa profundización social, esto es, más (y no menos) Estado de Bienestar, más (y no menos) solidaridad, más (y no menos) igualdad e inexorablemente y por ende, más (y no menos) libertad real, que no sólo formal.
Esto, parece claro, no lo van a abordar formaciones políticas, movimientos y grupos de presión conservadores. Por definición. Esto únicamente vendrá del trabajo conjunto y armónico de partidos, sindicatos y movimientos de carácter netamente progresistas. En este país y en cualquier otro. Lo cual, de otra parte, no se presenta nada fácil, es obvio. Y es difícil plasmar esta alternativa, al menos por tres razones importantes:
Una, que debe superarse el sistema actual desde sus propias entrañas, legal, civilizadamente y sin violencia, lo cual llevará tiempo sin duda, pero así ha de ser; otra, que no pocos actores protagonistas y líderes de esta alternativa, están quizás demasiado impregnados de ciertas coordenadas del sistema a sustituir: prejuicios socialmente negativos, cultura del estatus económico, egoismo, etc.; y la tercera, que se hará necesario un movimiento internacional, lo cual, con la diversidad de intereses existente, recrudece la dificultad para alcanzar el objetivo.
En España, por añadidura, se da una cuarta y nada despreciable variable a tener en cuenta: el Estado de las Autonomías y de los más de ocho mil municipios, nos sitúa como el país europeo con mayor número de políticos (cercano al medio millón). Como ya he escrito (a modo de esbozo introductorio) en este mismo blog, ha de abrirse paso a una solución federal con cinco -o pocos más- estados. Y a una reducción municipal. En esto, el PP ha tomado la iniciativa, por aquello de hacer virtud de la necesidad económica.
En fin, empiezan a surgir las sinergias en este análisis, como el lector@ verá. Ojalá desde la izquierda, los que de verdad lo sean, además de autoproclamarse así, antepongan el objetivo general a los intereses de vía estrecha y corto recorrido. Y los que no, que den paso a otr@s. Los ciudadanos no pueden esperar. La democracia es de tod@s. Porque si no, no es democracia, sencillamente es una perversión de ella.
En España, por añadidura, se da una cuarta y nada despreciable variable a tener en cuenta: el Estado de las Autonomías y de los más de ocho mil municipios, nos sitúa como el país europeo con mayor número de políticos (cercano al medio millón). Como ya he escrito (a modo de esbozo introductorio) en este mismo blog, ha de abrirse paso a una solución federal con cinco -o pocos más- estados. Y a una reducción municipal. En esto, el PP ha tomado la iniciativa, por aquello de hacer virtud de la necesidad económica.
En fin, empiezan a surgir las sinergias en este análisis, como el lector@ verá. Ojalá desde la izquierda, los que de verdad lo sean, además de autoproclamarse así, antepongan el objetivo general a los intereses de vía estrecha y corto recorrido. Y los que no, que den paso a otr@s. Los ciudadanos no pueden esperar. La democracia es de tod@s. Porque si no, no es democracia, sencillamente es una perversión de ella.
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